viernes, 8 de noviembre de 2013

TDAH

Interesante video sobre el TDHA que todas las personas relacionadas con él deberian visualizarlo para poder entender un poco más a las personas y sobre todo niños que lo padecen.




martes, 17 de septiembre de 2013



El holandés Gert Holstege puso un anuncio en busca de gente dispuesta a meterse en una máquina que escanearía sus cerebros mientras llegaban al orgasmo. El reclamo tuvo un éxito inesperado. "Gente de todo el país respondió, todo tipo de gente, fue mucho más fácil de lo que yo esperaba", relata Holstege, neurocientífico de la Universidad de Groningen, sobre los experimentos que realizó en 2000.

Los primeros escáneres de personas teniendo un orgasmo salieron movidosFinalmente, Holstege eligió a 11 mujeres heterosexuales diestras y tantos otros varones, también heterosexuales. De pie y metidos en un escáner (PET) debían dejar que su pareja les acariciase hasta alcanzar el orgasmo para que la actividad en sus cerebros quedase grabada.

Como cuenta Nuño Domínguez en Materia, ahora se sabe que, al contrario de lo que se pensaba, el orgasmo no se traduce en un frenesí de actividad cerebral sino más bien en un gran apagón. También se observó que lo que sucede ahí dentro es muy, muy parecido, a un chute de heroína. Pero hasta hace muy poco había una pregunta sin responder: ¿de qué punto del cerebro sale el orgasmo?

La respuesta se frustró por algo muy humano: las imágenes que tomó el escáner en el momento del clímax salían movidas. No había forma de concretar el lugar exacto del encéfalo que se activaba en el momento cumbre. Más de 10 años después, un nuevo software ha logrado estabilizar las instantáneas e indicar el área del cerebro responsable del orgasmo.

La función cerebral más cercana al orgasmo en gatos y humanos es la de orinarEl estudio de Holstege, recién publicado en Journal of Sexual Medicine, apunta a un lugar del tallo cerebral conocido como tegmento pontino dorsolateral. El trabajo de Holstege demuestra que la zona izquierda de esta parte del cerebro controla tanto la eyaculación (masculina y femenina) como el orgasmo, sin apenas diferencias entre sexos. En los participantes que no lograban alcanzar el clímax en esos dos minutos no se activaba la zona en cuestión y lo mismo sucedía cuando los orgasmos eran fingidos.

A la luz de sus datos, Holstege cree que es hora de cambiarle el nombre al tegmento pontino dorsolateral para hacer honor a su función. En su estudio propone bautizar a este punto del cerebro como Centro de Estimulación de los Órganos Pélvicos, o POSC, en sus siglas en inglés.

El POSC es como una autopista nerviosa que conecta el cerebro con los órganos sexuales en los que el orgasmo se hace físico. La zona en la que se encuentra el epicentro del orgasmo no tiene nada de místico, ni es característico de la sofisticación cerebral de los humanos frente a otras especies. "La función y la actividad de esta zona es básicamente la misma en gatos que en personas", confiesa Holstege.

En los campos de concentración nazis las mujeres dejaban de ovular y de menstruarSus resultados también han mostrado otro paralelismo entre los estudios con humanos y aquellos inicios con felinos. Aparte del orgasmo y la eyaculación, el POSC en gatos y humanos también controla los vaciados de vejiga. Holstege ha mostrado que las funciones que permiten orinar se concentran en el lado derecho del POSC y las orgásmicas y eyaculatiorias, en el izquierdo, siempre y cuando la persona sea diestra. "Sin micción no hay sexo", resume el neurocientífico.

Pero a pesar de lo visto en este estudio, el orgasmo es mucho más complejo de lo que parece. El camino hasta el clímax comienza con estímulos físicos o visuales que, al llegar al cerebro, se dan de bruces con la corteza prefrontal. Es aquí, uno de los epicentros de la conciencia, donde se decide si es un buen momento para tener sexo.

"Si estás en una situación de gran ansiedad tu cerebro decide que tener sexo no es una buena idea porque en parte implica que los hijos que puedas concebir tendrán una menor posibilidad de sobrevivir", explica Holstege. Prueba de estos mecanismos es que en los campos de concentración nazis las mujeres dejaban de ovular y de menstruar, comenta el neurocientífico, porque “si el individuo no se siente a salvo, hay menos posibilidad de que sus hijos lo estén”.

Del orgasmo al párkinson

Esta situación extrema, dice Holstege, se traslada a las personas que sufren anafrodisia, o falta de deseo sexual. "Entre el 15 y el 20% de todas las mujeres pueden tener este trastorno", explica Holstege. Muchos estudios han demostrado que un orgasmo es más saludable para el cerebro que otros ejercicios intelectuales y también hay trabajos que conectan un mejor estado físico con la cantidad de orgasmos logrados a través de la penetración vaginal con el pene (otros tipos de orgasmos no aportaban beneficios). No poder llegar al orgasmo, como les sucede a muchas personas con anafrodisia, puede suponer un serio empeoramiento de la calidad de vida.

Un orgasmo es más saludable para el cerebro que otros ejercicios intelectuales En la mayoría de los casos, cree Holstege, el POSC está intacto. "Si tienes una lesión en esta zona estás muerto", resume. Para tratar la anafrodisia no hace falta tocar el POSC, sino que hay que ir a la corteza, allí donde, según Holstege, se encuentra el centro de control consciente que permite al cuerpo dejarse llevar y tener un orgasmo. "En muchos casos los problemas de no poder llegar al orgasmo se deben a altos niveles de ansiedad constantes", explica el experto. "Es un problema psicológico, no neurológico", concluye.

El trabajo de Holstege tiene en realidad otra aplicación terapéutica. El neurocientífico va a probar si la estimulación profunda del cerebro puede ayudar a controlar el POSC a las personas mayores que sufren incontinencia. "Es algo que afecta a entre el 40% y el 50% de los mayores", asegura el neurocientífico. Sólo haría falta una aguja que suministrase el estímulo en el momento adecuado, en un tratamiento similar al que ya se hace con pacientes de párkinson.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Edificios más altos del mundo y sus trampas



Imagen: CTBUH 

Lo de construir un pináculo enorme en lo alto del edificio para sumar más metros de rascacielos se lleva haciendo desde los tiempos en que se construyeron la torre Chrysler o el Empire State Building. Es una forma sencilla, y algo tramposa, de aumentar la altura sin tener que multiplicar los costes y construir más plantas. 

Desde el Consejo de Edificios Altos y Hábitat urbano (CTBUH), una organización sin ánimo de lucro que lleva el recuento de los mayores rascacielos del planeta, han hecho un pequeño estudio sobre estos añadidos inservibles (lo que ellos llaman "vanity spires") y dejan al descubierto las "vergüenzas" de algunos de los edificios que ocupan los primeros puestos entre los más altos del mundo. 

El Burj al Arab, el famoso hotel de Dubai que veis representado en la imagen de arriba, está entre los más altos del mundo y es uno de los ejemplos más claros. De sus 321 metros de altura oficial, resulta que un 39% (casi 120 metros) son un añadido "de pega" que no puede ser ocupado por humanos. 



Imagen: CTBUH 


Si echamos un ojo a algunos mayores edificios del mundo, la situación es parecida. El número uno es el Burj Khalifa, también en Dubai, con sus 830 metros de altura oficial. Pero si echamos un ojo a la zona habitable, ni más ni menos que 244 metros son un añadido "inservible". 

Si se lo quitáramos, explican en Popular Science, apenas ese sobrante sería el undécimo rascacielos más alto de Europa. En el gráfico (haz clic para ampliar) podéis ver que otros edificios, como el del Bank of America o la torre del New York Times, están en una situación parecida. 

Si se contabilizara como edificio más alto aquel que tuviera la última planta ocupable a mayor altura, el ranking cambiaría de forma notable, y muchos dejarían de subir artificialmente simplemente por llevarse el título. Tampoco es que pase nada, pero es interesante conocer estas pequeñas interioridades de la nueva arquitectura.

jueves, 29 de agosto de 2013

Uso del vibrador y comportamientos sexuales




Más allá del placer, el juguete erótico más exitoso de todos los tiempos, el vibrador, puede convertirse en el instrumento ideal para tratar algunos de los problemas de disfunción sexual más extendidos. Hombres y mujeres con casos de anorgasmia, vaginismo o acortamiento de pene, encuentran en este aparato un aliado para progresar en su vida sexual, y por tanto, también en su salud.

Así lo recoge un gran estudio llevado a cabo con 3.8000 mujeres entre 18 y 68 años. La investigación constata que los vibradores mejoran la función sexual y promueven comportamientos saludables. El proyecto, llevado a cabo por el Centro de Promoción de la Salud Sexual en la Universidad de Indiana (EE.UU) revela que la mayoría de las mujeres (un 52%) reconoció haber usado un vibrador.

El 83% lo empleaba para estimular el clítoris, mientras que el 64% lo usaba en el interior de su vagina.

Una de las utilidades que los expertos atribuyen a los vibradores es como tratamiento de la anorgasmia, es decir, la ausencia del orgasmo tras una fase de excitación normal, una de las disfunciones sexuales más comunes de la mujer.

Para el psicólogo y sexólogo clínico valenciano Manuel Fernández, está confirmado que los vibradores son un factor en el tratamiento para aquellas personas "con incapacidad de llegar al orgasmo", ya que, según explica el especialista, "con esta herramienta la mujer o el hombre aprende a conocerse más a sí mismo, aprende las reacciones de su cuerpo y también a estimularse".

En este sentido, la mejor opción para el tratamiento es un vibrador que se pueda modular, con lo que el usuario puede localizar los puntos y las zonas en los que es más sensible y también cómo actuar sobre ellos. La mayoría de los casos que pasan por la consulta de Manuel Fernández acuden para solucionar problemas de disfunciones y asegura este sexólogo que lo mejor es "el control del vibrador como un instrumento clínico" más allá del uso privado que cada uno prefiera. En el caso de los hombres, existen varios diseños de vibradores anales y algunos más específicos para aquellos que hayan sufrido, por distintas causas, un acortamiento del miembro. El uso controlado en estos casos sigue siendo lo más aconsejable


Efectos secundarios

En este punto, la encuesta norteamericana asegura que este tipo de juguetes apenas deja efectos secundarios. Los expertos señalan que la mayoría de los encuestados (71%) manifestó que nunca había tenido un problema con su vibrador, aunque el 16% experimentó un entumecimiento de los genitales al menos durante algunos días. Para evitarlo, se recomienda mantener una buena higiene y no compartir los vibradores así como un uso moderado de estos juguetes.

Así, el único verdadero riesgo que corre el que apueste por la utilización de estos instrumentos radica en un su uso exclusivo y prolongado. Tal como resalta Manuel Fernández, "el problema del vibrador es que es mecánico e inagotable y un uso muy continuado de este tipo de productos puede hacer que el umbral del orgasmo aumente en gran medida y luego, en las relaciones con otras personas, sea más complicado llegar a alcanzarlo. Por eso desde el punto de vista clínico, si se usa como tratamiento de alguna disfunción, lo preferible es que se use bajo la atenta supervisión del algún experto".

Por otra parte, muchos son reacios a probar las ventajas del vibrador y otros tipos de artefactos por el miedo a que a la larga se puedan convertir en un sustitutivo del sexo "interactivo". Sobre este temor, Fernández incide en que el vibrador sólo logra sustituir al sexo "si confluyen muchos factores personales" ya que "normalmente, se emplea durante etapas y fases concretas del individuo", por eso, advierte que un "uso habitual y/o continuo del vibrador podría afectar a la hora de mantener relaciones con otras personas".

Sin  embargo, este profesional de la sexología asevera que con el paso de los años y con la "liberación sexual de la mujer", el vibrador y el resto de los juguetes eróticos están "cada vez están más aceptados socialmente, sobre todo en las relaciones de pareja en las que se pretende no caer en la monotonía sexual". Fernández apunta que estas parejas han perdido el pudor a entrar en las tiendas para adquirir "novedades".

Fue creado en 1880 para combatir la "histeria"

Fue un médico británico, Joseph Mortimer Granville, quien inventó en la década de los 1880 el primer vibrador a baterías. El objetivo era usarlo en el consultorio médico como herramienta terapéutica para combatir lo que en la época victoriana se conocía como "histeria femenina". En 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría declaró oficialmente que ésta no era una enfermedad, sino un mito anticuado. Fue entonces cuando estos aparatos pasaron a ser considerados simples juguetes sexuales.

Desde ese instante, los vibradores han evolucionado en cientos de formas y diseños, y más allá de proporcionar placer, se han convertido en prácticos instrumentos clínicos para luchar contra las disfunciones sexuales, ya sean propiciadas por anorgasmia, vaginismo o trastornos del deseo sexual.



martes, 27 de agosto de 2013

Cita

"Del corazon no se arranca nada,el corazon no es de papel y,en él, la vida no esta escrita con tinta, no se puede romper en trozos, no se pueden borrar largos años que se han impreso en el cerebro, en el alma." Vasili Grossman