jueves, 28 de junio de 2007

Las sombras de la basura

Tim Noble (Stroud, 1966) y Sue Webster (Leicester, 1967) son dos artistas ingleses afincados en Shoreditch, barrio londinense de Hackney. Realizan esculturas con basura recogida de las calles de Londres. Forman pilas de desechos que no muestran ningún significado aparente, excepto si se proyecta una luz sobre ellas desde un punto determinado: entonces sobre la pared se arrojan sombras que conforman figuras reconocibles. Sus esculturas han sido exhibidas en distintas galerías y museos de todo el mundo.

sombras escultoricasDirty White Trash [With Gulls], 1998sombras chinescasReal Life is Rubbish, 2002esculturas con basuraKiss of Death, 2003esculturas con desechosHE/SHE, 2003sombras de esculturas

El efecto Dunning-Kruger



El efecto Dunning-Kruger es un fenómeno psicológico descrito por científicos de la Universidad de Cornell (Nueva York, EEUU) según el cual las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas. El fenómeno, rigurosamente demostrado en una serie de experimentos desarrollados por los psicólogos Justin Krugger y David Dunning publicados en The Journal of Personality and Social Psychology en diciembre de 1999, se basa en los siguientes principios:

1. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades
2. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.

Tanto Kruger como Dunning habían investigado anteriormente sobre el fenómeno conocido por los psicólogos según el cual la mayoría de la gente tiende a valorarse a sí misma muy por encima de la media, cuando es estadísticamente imposible: así, es difícilmente comprensible que el 98% de los catedráticos de Universidad, según un estudio, esté convencido de que trabaja mejor que los demás.

Siguiendo estos indicios, los profesores Krugger y Dunning diseñaron un experimento consistente en medir las habilidades intelectuales y sociales de una serie de individuos y pedirles una posterior evaluación. Una vez finalizados los test, los resultados fueron realmente reveladores:

- Los estudiantes más brillantes, muy superiores a sus compañeros, estimaron que estaban por debajo.
- Los estudiantes mediocres se consideraron por encima de la media
- Los estudiantes rematadamente malos se mostraron convencidos de estar entre los mejores: de hecho, cuanto más inútil era el individuo, más seguro estaba de que hacía las cosas bien.

Así pues, los más incompetentes, según la doctora Kruger, sufrían un doble agravio: “no sólo llegan a conclusiones erróneas y toman decisiones desafortunadas, sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello”. En todo caso, y como se ha apuntado frecuentemente, el efecto Dunning-Kruger es una especie de refrendo de la vieja máxima de Charles Darwin: “La ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”.

domingo, 17 de junio de 2007

Malos tratos


Hay todo un colectivo de personas para las que entrar en casa es sinónimo de empezar la tortura diaria. Fuera pueden ser personas de éxito social, valoradas, respetadas. Sin embargo, en cuanto cruzan el umbral, se sienten inseguras, débiles, atemorizadas. Sujetas al capricho de otra persona con la que también conviven y que un día dijo que las quería (lo irónico es que en muchas ocasiones lo sigue diciendo), que las protegería, que cuidaría de ellas ante todo mal.

En España (sólo en España) son ya más de treinta las mujeres que han muerto a manos de sus parejas en lo que llevamos de año. Más de treinta. Más de treinta que han muerto, un número indeterminado que han acabado en el hospital, si lo pensamos, un número aterradoramente mayor el que aún convive con su torturador en su propia casa, dentro de su propia pesadilla. Con todo, ese más de treinta no es más que una cifra, que irá subiendo día a día, que al final, por lo repetitivo no va a ser más que una cifra más, una noticia más. Pero no es de este tipo de maltrato del que hoy quiero hablar (no tengo cuerpo para ello). Es de ese otro, a veces más sutil (siempre más sutil al principio), tan devastador como una bofetada pero no tan demostrable, ni tan claro para muchos. A veces, incluso la propia victima duda que los esté sufriendo, o no sabe qué hacer. Como siempre, son mujeres las que lo sufren con más frecuencia, aunque también hay hombres maltratados de este modo (de hecho, la mayoría de maltratadoras mujeres los son por estos medios, obviando el tema físico). Son los malos tratos psicológicos.

El maltrato psicológico es cualquier comportamiento (CUALQUIER COMPORTAMIENTO) intencionado, destinado a producir daño psíquico, desvalorizar, destruir la autoestima y reducir la confianza personal, haciendo entrar a la victima en un proceso en que duda que sus propias decisiones y percepciones, lo que alimenta la “validación” del comportamiento del agresor, justificando por una parte sus acciones en la medida en que la victima “se lo busca” y por otra con la excusa de que “es lo mejor para ella”.

Podría dar mil y una definiciones, signos de alerta, clasificaciones. Podría hablar de las fases del maltrato, de cómo va evolucionando. Par eso, hay paginas mejores, más informadas. Paginas como esta. No es esa mi intención. Sólo que si te ves en esta situación (o conoces alguien que lo esté), pienses (o le hagas pensar).

Puede ser que te preguntes qué es lo que haces mal, que todo le molesta. Puede que un día te arregles para salir, y se pase diez minutos diciéndote que te vistes como una fulana, que no tienes cuerpo para ese escote, que si te crees la Angelina Jolie. Puede que te ignore toda la noche, o al contrario, que busque cualquier delicadeza de otro hombre para asegurar que eres una puta y te lo vas buscando. La próxima vez que salgas, buscarás un vestido recatado. Te dirá entonces que pareces una monja, que no sabes vestir, que eres rancia. Que no sabe lo que vio en ti. Al día siguiente, después del berrinche, estará encantador. Es posible que te halague, que tenga algún detalle, que te pida perdón.

Puede que te monte un drama porque ha llegado a las tres a comer, y la comida según él estaba fría (no se disculpará si llega tarde, o asumirá que tendría que haber avisado). Estará incomible, no sabes guisar, malgastas el dinero cuando compras. Mañana, puede que llegue antes. Te echará la bronca cuando la comida no esté lista ¿acaso no sabes que aquí se come a las dos? Si le recuerdas lo de ayer, lo negará. Compras basura, no sabe donde pones el dinero de la compra, todo es de baja calidad. Si te rebelas, se mostrará dolido, o te tratara como a una histérica. Te ignorará o se portará de forma paternalista.

Alternará estos comportamientos con temporadas en las que será una pareja exquisita. Será simpático/a, encantador, adulador. Justo cuando empieces a pensar que ha sido una fase, que ves “visiones”, volverán los episodios de control. Puede que use el sexo como cuestión de poder (“hoy no tengo ganas, me has hecho que tenga dolor de cabeza” o “ya que no sirves para otra cosa, por lo menos cumple con tu deber y déjame a gusto”). Exigirá un territorio propio, excluyéndote de él (“déjame ver la tele en paz, ponte a fregar y aprovecha el tiempo” o “vete al ordenador y déjame ver un rato la tele”).

El patrón empezará a ser beso- bofetada-beso-bofetada. A veces, por las mismas acciones, se desencadenaran reacciones opuestas, de tal forma que nunca sepas qué esperar. En ocasiones, volverá a ser la persona encantadora del principio (usualmente los futuros maltratadotes psicológicos son en los primeros tiempos personas muy dedicadas, amables y apasionadas. Nadie en su sano juicio se liaría conscientemente con alguien que desde el principio lo desvaloriza o lo maltrata. Simplemente hay que ser consciente de que si en un principio pensamos que alguien es demasiado bueno para ser cierto, posiblemente tengamos razón). Llegarás a dudar de tus percepciones, te sentirás insegura con las decisiones que tienes que tomar y paulatinamente, las delegarás en la otra persona para contentarlo, lo que por un lado reforzará la idea de que es mejor que él /ella las tome (“tú eres incapaz de decidir en condiciones”) y por otro, te hará cada vez más dependiente.

Es posible que sientas el “Síndrome de Estocolmo”, es decir, creerás en algún momento que lo mereces, que haces todo mal, que él tiene razón y que todo es por tu bien. Puedes encontrarte deprimida, ansiosa, llorar por cualquier motivo. Puedes sentirte avergonzada, culpable, aislarte de tu entorno, ya sea porque él (ella) lo quiere así o porque tú no te sientes con fuerzas para dar explicaciones. El maltrato psicológico produce a la larga una dependencia entre los dos miembros de la pareja: la parte maltratada se siente tan insegura que no es capaz de tomar sus decisiones, la parte maltratadora define su propia valía en tanto en cuanto tiene una situación de poder con respecto a la pareja. En muchas ocasiones, el maltrato psicológico deriva en malos tratos físicos, aunque no siempre. Hay maltratadores psicológicos que jamás cruzan la frontera de lo físico, y siguen con su actitud durante décadas. No te engañes. Da igual que tenga dos carreras y sea el vicepresidente de su empresa, el maltrato no entiende de clases sociales. Tampoco tiene que ver con tu nivel cultural, con que seas una persona crédula o débil.No te sientas culpable. Así como es fácil ponerle fecha a un maltrato físico (el primer empujón, la primera bofetada no se olvidan), el psicológico es más difícil de evaluar. Muchas veces es un proceso gradual. Otras, la propia interesada/o no quiere asumir que es una persona maltratada. Incluso puede que se dude de si realmente se está sufriendo un maltrato o no.

No es maltrato si:

- Las dos partes de una pareja tienen comportamientos agresivos (o pasivo/agresivos) recíprocos (en todo caso, se trataría de otra patología de pareja que habría que estudiar), aunque sí lo sería si la parte maltratada se siente continuamente frustrada e irritable ante el comportamiento hostil de su pareja (sea este pasivo o no).
- Una de las partes no quiere mantener relaciones sexuales con la otra, y no es debido a un acto de coacción o de castigo.
- Los presuntos malos tratos psicológicos se dan muy de tarde en tarde, no son continuados o son puntuales, aunque siempre es un signo de alarma. Así mismo, no es excusa tampoco que se den cuando el agresor haya bebido o ingerido alguna otra sustancia. Hay persona ebrias que son simpáticas, o que nunca son agresivas. Si tiene que emborracharse como excusa para mostrar su agresividad, algo ocurre.

Sí es maltrato cuando:
- Se da un control exclusivo del dinero por parte de uno de los miembros de la pareja, con alusiones continuas a la falta de responsabilidad de la otra persona.
- Se ridiculiza e insulta cualquier creencia, gusto o tendencia de la pareja, sea del tipo que sea, de forma continuada e hiriente.
- Se humilla en privado o en público.
- Amenaza con matar o matarse si se le abandona. Castiga a los niños o a los animales domésticos como venganza hacia la pareja. Asegura que los secuestrará si la pareja le deja.
- Continuamente insulta o grita.
- Acosa por situaciones inventadas o que no se pueden demostrar.
- Manipula con mentiras y tergiversaciones, incluso delante de terceras personas. Insiste en el aislamiento social de la pareja. Castiga con el silencio y la indiferencia a la pareja cuando no ve satisfechos sus deseos.

Un ultimo apunte: cuando un maltratador asesina a su pareja no lo hace porque la quiera, porque no pueda vivir sin ella, porque “o mía o de nadie”. Simplemente, de la misma forma que una persona maltratada distorsiona su propia imagen hasta no ser más que el reflejo del otro, el maltratador necesita a la maltratada para definir su vida, su importancia. Si no hay agente pasivo, su valía es cero, y es algo que no puede soportar, que su propiedad tome decisiones por él. Nunca es cuestión de amor, nunca.

martes, 12 de junio de 2007

El código de los huevos

No me refiero con tal título al Código da Vinci, ni a los códigos de otras obras similares aparecidas a su estela. Me refiero al código alfanumérico que aparece impreso en los huevos de gallina, tal como se aprecia en la imagen.

codigo_de_los_huevos.jpg

¿Nadie se ha preguntado que significan los numeritos de marras?

Desde enero de 2004, la normativa de comercialización exige que los huevos lleven un código que informe sobre el origen del producto.

  1. El primer número que nos encontramos indica a cuál de los cuatro tipos de cría pertenece el ave.
    1- gallinas camperas. Cuando las gallinas se crían en naves, pero con posibilidad de salir al aire libre, lo que se aproxima bastante a su hábitat natural. No hay un control en la alimentación y existe el peligro de transmisión de enfermedades y ataques de predadores.
    2- criadas en suelo. Sin acceso al exterior pero se pueden mover libremente por la nave en la que se encuentran, aunque dicha nave esté densamente poblada. Existe un mayor control del estado de las gallinas y las condiciones ambientales de la nave.
    3- criadas en batería o jaulas. Un sistema que permite producir más huevos y disponer de mayores controles ganaderos y sanitarios a costa de una capacidad de movimiento limitada del ave.
    Estas tres primeras formas de cría están reguladas por una Directiva comunitaria de 1999 y trasladada a las leyes españolas por un Real Decreto de 2002. Las condiciones de la producción ecológica quedan reguladas por un Reglamento comunitario de 1999 y se indican con el número cero.
    0- gallinas de producción ecológica. Con una libertad de movimiento similar a la gallina campera pero con menor densidad de ocupación de gallinero y terreno al aire libre. Su alimentación ha de proceder de la agricultura ecológica en un 80% como mínimo y se ha de restringir el uso de antibióticos y otros medicamentos.
  2. Al número del tipo de cría, le siguen en la matrícula dos letras, que identifican el país europeo de donde proceden los huevos.
  3. Los siguientes dígitos se refieren al código que identifica la explotación ganadera: dos números que informan de la provincia; otros tres números referidos al municipio; y el resto de dígitos que informan de la granja de donde provienen los huevos dentro de ese municipio.

jueves, 7 de junio de 2007

Enseñanzas de madre

Todo lo que necesitaba saber lo aprendí de mi madre:

  1. Mi madre me enseñó a apreciar un buen trabajo: “Si os vais a matar, hacedlo fuera. Acabo de terminar de limpiar”
  2. Mi madre me enseñó religión: “Reza para que esta mancha salga de la alfombra”
  3. Mi madre me enseñó razonamiento: “Porque lo digo yo, por eso…y punto”
  4. Mi madre me enseñó previsión: “Asegurate de que llevas ropa interior limpia por si tienes un accidente”
  5. Mi madre me enseñó ironía: “Sigue llorando y verás como te doy una razón para que llores de verdad”
  6. Mi madre me enseñó a ser ahorrativo: “Guardate las lágrimas para cuando yo me muera”
  7. Mi madre me enseñó osmosis: “Cierra la boca y come”
  8. Mi madre me enseñó contorsionismo: “Mira la suciedad que tienes en la nuca”
  9. Mi madre me enseñó fuerza de voluntad: “Te vas a quedar sentado hasta que te comas todo”
  10. Mi madre me enseñó meteorología: “Parece que ha pasado un huracán por tu cuarto”
  11. Mi madre me enseñó veracidad: “Te he dicho un millón de veces que no seas exagerado”
  12. Mi madre me enseñó patrones de comportamiento: “Deja de actuar como tu padre”
  13. Mi madre me enseñó habilidades como ventriloquía: “No me rezongues, callaté y contestamé: ¿Por qué lo has hecho?”
  14. Mi madre me enseñó técnicas de odontología: “Me vuelves a hablar así y te estampo los dientes contra la pared”
  15. Mi madre me enseñó rectitud: “Te voy a enderezar de un tortazo”
  16. Mi madre me enseñó lenguaje encriptado: “No me, no me…que te, que te…”
  17. Mi madre me enseñó geografía: “Como sigais así, os voy a mandar a uno a Cádiz y el otro a la Coruña”
  18. Mi madre me enseñó biología: “Tienes menos cerebro que un mosquito”
  19. Mi madre me enseñó lógica: “¿Mamá que hay de comer?” “¡Comida!”
Gracias Mamá