martes, 10 de enero de 2012

La edificación del futuro.



En una demostración de poderío arquitectónico, un empresa constructora china llamada Broad Group, especializada en estructuras medioambientalmente sostenibles construyó este hotel-rascacielos de 30 plantas en 360 horas, batiendo su propio récord del año pasado, cuando construyeron otro de 15 plantas en una semana.
En el vídeo hay más detalles sobre el «cómo se hizo»: es a prueba de terremotos de magnitud 9, y tal y como puede verse se emplean unas enormes estructuras prefabricadas que hacen innecesario (o eso parece) el hormigón convencional. Al final obtienes un edificio construido con gran precisión, en menos tiempo y en cuyo montaje y fabricación se han generado menos residuos.

martes, 15 de noviembre de 2011

Quieres fotografiarme desnuda, verdad?



"Quieres fotografiarme desnuda, ¿verdad?"

Bert Stern, la última persona que retrató a Marilyn Monroe, recuerda el impacto profesional y emocional que tuvo la sesión de su vida. Todo un festín erótico que no gustó a 'Vogue' en su día, hace ahora 50 años. "Olvidé que estaba casado. Estaba enamorado", confiesa. "Era mucho más guapa de lo que esperaba




Bert Stern retratado por Irving Penn en 1962.-


Parecía un buen principio. Era jueves, 21 de junio. En Los Ángeles hacía calor, pero ella había querido esa ciudad y él cruzó el país para encontrarla en el hotel Bel Air, suite 261. Él reservó allí sin saber que era uno de sus hoteles favoritos. De Nueva York llevó vestidos, pañuelos, collares. Y encargó tres botellas de Dom Pérignon. La esperaron cinco horas,él y su champán. Y Marilyn apareció, sonriente, esbelta, casi transparente, "hermosa, trágica y compleja", que diría él. Todo había empezado bien. No acabaría igual.

Para su última sesión de fotos, Marilyn vistió un vestido negro de Christian Dior, con el que posteriormente apareció de forma póstuma en el número de septiembre de 1962 de la revista 'Vogue'

Porque Marilyn Monroe cumplió su tarea, y Bert Stern la suya. Aquel junio de 1962, la actriz posó para el fotógrafo con y sin ropa, rubia y morena, pensativa y a carcajadas. Pero nunca vio esas imágenes publicadas: el 5 de agosto aparecía muerta en su cama junto a un bote vacío de barbitúricos. "Entonces supe que mi historia de amor con Marilyn había acabado", explica Stern medio siglo después al recordar el adiós de su musa, de la que apenas mes y medio antes había tomado las 2.571 imágenes que cambiarían su carrera.

Aquellas fotos fueron bautizadas The last sitting (La última sesión). Ahora él desmenuza las impresiones acerca de la -por qué no- mayor estrella del cine en un libro editado por Taschen con muchas de esas imágenes del que solo hay 1.962 copias, a 750 euros cada una, con notas del dos veces Pulitzer y biógrafo de la actriz Norman Mailer. Stern da cuenta de ello en conversación telefónica desde Nueva York. "Es mi sesión más popular", repite incansable. "No sé si la mejor, pero la más popular. Soy el fotógrafo que hizo las últimas fotos de Marilyn Monroe".



Para Stern, por cuya cámara habían pasado Twiggy o Audrey Hepburn, la diva era un reto. Recién contratado por Vogue, volando a Roma para retratar a Elizabeth Taylor en Cleopatra, Monroe se cruza por su mente. Y consigue una cita. "Tenía una llamada de mi secretaria. 'Marilyn dice sí, Vogue dice sí. Los Ángeles. 21 de junio'. Hice las maletas".

Eran las primeras fotografías de Monroe para la revista. "Necesitaba descubrir algo no capturado", cuenta Stern en el libro. Richard Avedon le había hecho unas lujosas fotos para la revista Life, "estupendas para el mundillo, pero no íntimas. No daban ninguna sensación de quién era ella". Dispuso todo: intimidad, luz, complementos. Sin saber de cuánto tiempo dispondría ni el humor de la diva. Ella, al fin, apareció. "Olvidé que estaba casado, olvidé mi vida en Nueva York. Estaba enamorado. Era mucho más guapa y más fácil de trabajar de lo que esperaba".

El sol se ponía sobre California. Él preparó sus cámaras ("una Hasselblad en blanco y negro y una Nikon de 35 milímetros. Aún deben estar por mi apartamento") y preguntó con cautela de cuánto tiempo disponían. "¿Estás de broma?", replicó ella. "¡De todo el que queramos!". "Ya es mía", pensó Stern. Fotográficamente hablando.

Él le enseñó los complementos. "¿Quieres fotografiarme desnuda, verdad?". "Es una buena idea", dijo él, dudando si Monroe aceptaría. "No estarás exactamente desnuda, tienes un pañuelo". "¿Cuánto podrás ver?", inquirió ella. Depende de la luz, afirmó él. Norma Jean solo pidió una última opinión: a su peluquero, al que le pareció "una idea divina". Y descorcharon el Dom Pérignon.

Todo dependió de la luz. Una Norma Jean de 36 años, delgada pero curvilínea y sensual, se transparentaba bajo un pañuelo. "Estaba llena de ideas", asegura Stern. Las luces realzaban su piel transparente y su pelo de plata, las primeras arrugas bajo los ojos y los surcos de su boca. Y una marca en el costado, recuerdo fresco de una operación de vesícula. "Vi la cicatriz. Una imperfección que solo la hacía parecer más vulnerable y acentuaba la suavidad de su piel. Era de color champán, de color alabastro...Podías meter un dedo en su piel, como probar un merengue recién hecho".

Pero Stern no probó nada. "No discutimos de nada. Solo tomamos fotos, fue todo lo que hicimos", rememora por teléfono. Y descarta conspiraciones que aseguran que con la actriz había personal de seguridad e incluso algún miembro del clan Kennedy. "Estábamos nosotros, su peluquero y el hombre que le maquilló los ojos. Prefirió no llevar más maquillaje, solo se puso crema en la cara y el eye-liner. De su propio maquillaje". De fondo, All I have to do is dream, de The Everly Brothers. "Música de aquella época".

Hasta que amaneció. Monroe quedó contenta a medias con el trabajo. Ella misma tachó algunas de las pruebas de revelado que no la mostraban en la perfección deseada. Hay páginas con 24 negativos de los que se salvan apenas cuatro. A Vogue tampoco le convenció. ¿Y los vestidos y el glamour? Stern guardó sus inservibles contactos.

Modelo y fotógrafo se reencontraron con más ropa y una estilista para supervisar todo. Un vestido negro de Dior resaltaba la palidez de la estrella, que quiso jugar como la primera vez: peluca negra, camisa blanca, collar de perlas. Un abrigo de pieles que solo roza su cuerpo. Una cama medio deshecha. El mismo escaso maquillaje. Disparo a disparo, recuento final: 2.571 fotos.

"Su belleza estaba en su espíritu", explica él, con voz serena. "No creo que pudiera hacer una sesión así actualmente. La recreamos con Lindsay Lohan para New York Magazine, pero estaba copiando mis propias fotos. No hay nadie a quien desee fotografiar hoy. Las otras estrellas no son nada comparadas con Marilyn Monroe".

Cinco semanas más tarde, el mundo despedía a la chica de las tres botellas de champán. Ese 5 de agosto, Monroe llamó a Stern. "Nunca cogí esa llamada. Me lo contó alguien años después. Habría hecho todo lo que hubiera podido para ayudarla. Nunca imaginé ese final, jamás. Pensé que era feliz con su vida y su carrera", narra con abrumadora seriedad. Otras cinco semanas después salía Vogue, con 10 páginas sobre Marilyn, sus primeras en la revista y su despedida, apenas una muestra de esa intimidad. El resto aguardó 20 años en un cajón hasta que, en 1982, la revista Eros publicó las imágenes de esa Marilyn definitiva. Dieron la vuelta al mundo. La última sesión, la que comenzó con un encuentro entre dos desconocidos con cinco horas de retraso, un pañuelo transparente y una cicatriz se convirtió en la más sincera. Marilyn necesitaba sus 2.571 grandes despedidas.

martes, 25 de octubre de 2011



El día 5 Steve Jobs murió, a la edad de 56 años, tras una larga lucha contra un cáncer. La muerte de Jobs fue anunciada por Apple, la compañía que fundara en 1976 junto con su amigo Stephen Wozniak, y de la que fue CEO hasta que renunció a su cargo el pasado 24 de agosto por enfermedad.


La vida de Jobs es la historia de los ordenadores personales, la de un visionario, la del cine de animación, la del protagonista de la revolución en los móviles y el desarrollo de los tablets…. y tantas cosas.

Tras ocho años luchando contra un cáncer de páncreas el cuerpo de Steve Jobs dijo basta. Aunque su aspecto físico y la última retirada como responsable ejecutivo de Apple apuntaban al peor desenlace, su muerte ha sorprendido al mundo, rendido a este visionario convertido hoy en mito y que ha cambiado la industria tecnológica y la electrónica de consumo.

“Mi médico me recomendó que volviera a casa y pusieron orden en mis asuntos. Significa que debes decirles a tus hijos, en unos pocos meses, todo lo que planeabas decirles en diez años. Significa que te asegures de dejarlo todo listo porque debes despedirte. Significa: prepárate para morir“, escribió Jobs consciente de que su final estaba próximo.

La biografía de Steve Jobs no tiene desperdicio como la de todos los grandes personajes de la historia, desde su nacimiento en 1955 fruto de la relación de dos jóvenes universitarios y su entrega en adopción a una pareja de origen armenio.



El traslado familiar a Mountain View le permitió a los 12 años ver la primera computadora de Hewlett-Packard y saber de inmediato que esa sería su dedicación en la vida. Unos años más tarde obtuvo su primer trabajo en prácticas en HP y el primero serio, como técnico en el fabricante de videojuegos Atari desarrollando el famoso juego “Breakout”.

En HP conocería a Steve Wozniak con el que fundó Apple en 1976 comenzando a trabajar en el garaje de su casa, tras convencerlo de la viabilidad comercial de una idea original de Wozniak. El Apple II fue el primer ordenador de éxito de la compañía y unos años después el Macintosh 128K, el primer ordenador personal que se comercializó exitosamente usando una interfaz gráfica de usuario y un ratón.



Tras múltiples disputas con la junta directiva y en especial con John Sculley, director ejecutivo de Pepsi contratado por Jobs para Apple, en 1985 fue despedido de la compañía que el mismo co-fundara. Tras abandonar Apple, fundó NeXT Computer Inc y también The Graphics Group, sentando las bases de la fundación de Pixar y produciendo Toy Story la primera película totalmente creada por ordenador.

En 1997, cuando Apple estaba en el peor momento de su historia, Jobs volvió a su compañía tomando medidas polémicas pero que a la postre salvaron a la compañía y sentaron las bases de su expansión futura. Una de ellas la firma con Microsoft de una inyección económica a cambio de un 4 por ciento de las acciones, otra la cancelación de la licencia del Mac OS a terceras empresas y otra más reciente acordando con Intel la utilización de plataformas x86 en todos los ordenadores de la compañía.





A partir de su regreso llegó el lanzamiento de los reproductores iPod en 2001 y de la tienda en línea iTunes Store revolucionando completamente la industria de la música. También el lanzamiento del iPhone original, un teléfono inteligente con pantalla táctil que cambió de forma absoluta la industria de las telefonía móvil a nivel de usuario.

Lo último de Jobs fue el iPad, un dispositivo a medio camino entre smartphone y ordenador portátil. No era novedad en la industria derivado de los Tablet PC, pero su diseño y funciones, sistema operativo y facilidad de uso, lo convirtieron en el nuevo bombazo de la compañía estableciendo por sí mismo una nueva categoría de dispositivos electrónicos.

Si los usuarios fueron hechizados por Jobs y sus productos, mezcla de calidad de hardware, facilidad de uso, capacidad de comunicar de Jobs y el impresionante marketing de Apple, más contentos aún están los inversores que confiaron en la compañía, que tras su regreso, ha experimentado una subida en bolsa sin parangón en la industria, llegando a superar en capitalización de mercado la combinación de Intel y Microsoft, promotores de ‘Wintel’, una asociación hardware-software de chips Intel y sistemas operativos Windows que ha dominado con mano firme los últimos quince años de la computación mundial.

Con este bagaje y la influencia del considerado mejor CEO de la década, los homenajes a Steve Jobs se multiplican por todo el mundo, comenzando por la página del portal de Apple con la imagen de su fundador y la habilitación de un correo electrónico (rememberingsteve@apple.com) para que los usuarios puedan mandar sus “pensamientos, recuerdos y condolencias”.

También volcados los usuarios invadiendo de comentarios las redes sociales y medios con multitud de entradas sobre el fallecimiento como WIRED, uno de los magazines tecnológicos más importantes del mundo donde Jobs ocupa toda la página de inicio con el recuerdo de políticos o ejecutivos de la industria.

Entre ellas la del presidente Obama, la de su buen amigo y competidor Bill Gates, los co-fundadores de Google, el ex CEO de Yahoo! Jerry Yang, el creador de Facebook Mark Zuckerberg y múltiples responsables de las tecnológicas mundiales.

¿Qué queda de Apple tras perder a Jobs? Mucho, su legado, según el comunicado de la compañía: “Apple ha perdido a un visionario y a un genio creativo, pero el mundo ha perdido a un increíble ser humano. Aquellos que han tenido la suficiente suerte de conocerle y trabajar con él han perdido a un querido amigo y a un mentor inspirador”. “Steve deja atrás una empresa que solamente él pudo construir. Su espíritu estará siempre en la fundación de Apple”.

Como despedida, nada mejor que las propias palabras de Jobs en el emotivo discurso (subtitulado al español) que pronunció en la Universidad de Stanford en 2005:







Perdon por no actualizar

Hola a todos los que os pasais por aqui. Os pido nuevamente perdon por no actualizar con mas frecuencia el blog. Motivos médicos me lo han impedido hasta ahora. Intentare poco a poco ponerme al día. Gracias a todos.

Un saludo

jueves, 11 de agosto de 2011

Marruecos, España, Estados Unidos y el fosfato.




La lucha que, desde hace 35 años, Marruecos iniciara por el control del Sáhara español tiene unas causas mucho más tangibles de las que el ideario colectivo tiende a otorgarle. Una tupida red de intereses históricos, económicos y geoestratégicos permiten a Marruecos un amplio margen de impunidad en su constante empuje anexionista sobre el Sáhara Occidental.

El Aaiún es sólo el último episodio de una larga lista de agresiones por hacerse con la última pieza rota de la descolonización, por el control de unas materias primas que reportan beneficios multimillonarios.

En el tablero internacional, intereses geoestratégicos y económicos suponen, a menudo, dos caras de una misma moneda. Por eso, resulta determinante destacar el papel clave que Estados Unidos, con su total adhesión a Marruecos, ha jugado y sigue jugando en el conflicto por el control del Sáhara.

Desde una perspectiva histórica, la vinculación del Reino de Marruecos con EEUU se ha mantenido vigente desde hace más de dos siglos. En 1777, Marruecos se convirtió en el primer país en reconocer la independencia de los Estados Unidos de América. De hecho, esta buena sintonía se materializó en la firma de un acuerdo, en 1783, entre ambos países, todavía hoy vigente.

La carta que, en 1789, George Washington dirigiera al sultán Sidi Mohammed da fe de los lazos de amistad entre ambos, "me da un gran placer tener esta oportunidad de asegurar a su majestad que yo no cesaré en promover todas las medidas que pueden conducir a la amistad y armonía, la cual así fácilmente subsista entre su imperio y nosotros". De hecho, el consulado de EEUU en Tánger fue la primera propiedad adquirida por Washington en el exterior. Se materializaba así una unión de intereses que dura hasta nuestros días.

Alineaciones internacionales

Pero, además, las alineaciones internacionales en dos bloques propiciadas por la Guerra Fría contribuyeron a fortalecer aún más esta alianza. La posibilidad de un Sáhara independiente, adscrito a la órbita soviética y bajo la influencia de Argelia, convirtió a Estados Unidos en un actor principal promarroquí. La caída del comunismo ha dejado paso a la guerra contra el terrorismo islámico y las posiciones se han consolidado aún más.

También Francia ha sido un aliado incondicional de Marruecos en su lucha contra el Frente Polisario, decidida a no perder influencia en favor de Estados Unidos en el Magreb. En su condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ha vetado el tratamiento de este asunto como "conflicto", lo que hubiese supuesto la imposición del llamado Plan de Arreglo, solución aprobada en 1988 y que nunca llegó a aplicarse. Hasta la fecha, tampoco ha fructificado la llamada "tercera vía": primer y segundo Plan Baker.



Las claves económicas

Pero lo que subyace tras esa bomba de relojería en que se ha convertido el Sáhara Occidental es, como decíamos, el control de sus abundantes recursos naturales por parte de Marruecos. Y, entre todos ellos, destaca uno: la fosforita.

Las fosforitas son rocas que contienen pentóxido de fósforo, componente fundamental del ácido fosfórico. Este producto resulta de gran interés para la agricultura, para la producción de los fosfatos utilizados en la elaboración de fertilizantes.

Así, cuando España en el año 1947 descubrió los primeros yacimientos de fosfatos, daba el pistoletazo de salida a una guerra por su control. La aparición de la mina de BuCraa (una de las más grandes del mundo), en 1963, terminó por atraer el interés global. El régimen de Franco realizó inversiones muy importantes para su explotación. De hecho, la todavía vigente cinta transportadora que traslada los fos- fatos desde BuCraa hasta el puerto (la más grande del mundo, con 100 km de longitud) data de aquellos años. Actualmente, y pese a las reiteradas quejas y denuncias de los saharauis, la mina es explotada por una empresa estatal marroquí encargada de las extracciones, procesamiento y venta.

¿Pero qué beneficios económicos se obtienen de estos yacimientos? Resulta complicado conocer con exactitud la cifra de ingresos que, para las arcas marroquíes, supone la extracción de las fosfatinas.

Se han realizado algunas aproximaciones y, según los cálculos menos ambiciosos, entre los años 1975 y 2006, se podrían haber extraído de BuCraa, un total de 40 millones de toneladas.

En los últimos años, esta cifra es muy posible que se haya disparado al estimarse que se ha producido un aumento muy significativo en la producción, alcanzándose los cuatro millones de toneladas al año. Hoy por hoy, Marruecos es el mayor exportador de fosfatos del mundo (con una producción anual aproximada de 30 millones de toneladas).

Y mientras Marruecos es el principal exportador, Estados Unidos es el principal importador. En los últimos diez años, habría estado recibiendo el 99 por ciento de sus importaciones procedentes de Marruecos y del Sáhara Occidental. La disminución que están sufriendo los yacimientos de fosfatos ha provocado que los dos grandes productores (EEUU y China) prefieran frenar sus exportaciones.

Con el aumento de la producción de alimentos y también de biocombustibles, el cambio de dieta de la población mundial y la lucha por las reservas mundiales de fosfatos, veremos elevarse su precio hasta cotas muy notables.

Según se ha estimado, los yacimientos de BuCraa tienen una vida por delante de 30 ó 40 años. Después, se agotarán. Pero, al precio actual, sabemos que los fosfatos procedentes de estas minas podrían están incrementando las arcas del Reino alauí en unos 1.250 millones de euros al año. Una cifra que justificaría la lucha por la anexión del Sáhara. Sólo considerando el precio actual de los fosfatos, en tres décadas estaríamos hablando de unos 38.000 millones de euros.

Y otras materias primas

Pero no sólo los fosfatos son una fuente de interés para Marruecos, ya que también la industria pesquera supone un motivo de empuje.

Con el litoral mediterráneo especialmente sobreexplotado, la costa saharaui representa un objetivo estratégico para Marruecos. De hecho, y según algunas estimaciones, entre el 70 por ciento y el 90 por ciento de las capturas marroquíes embarcan en el Sáhara. Hasta 100 compañías extranjeras participan en este sector actualmente.

Pero, además de los fosfatos y la pesca, existen otras industrias en el Sáhara que merecen una mención. Desde hace ya tiempo, esta región se ha convertido en un importante exportador de arena (utilizada en la construcción). También es destacable las exploraciones de ciertos metales y minerales (el hierro y el circonio), e, incluso, la recuperación de uranio de las propias minas de fosfatos.

El 18 de Noviembre pasado se cumplieron 35 años desde que España decidiera, en los Acuerdos de Madrid, ceder la administración del Sáhara a Marruecos y Mauritania. También la semana pasada se iniciaron en Nueva York las conversaciones entre el Frente Polisario y Marruecos para intentar alcanzar un acuerdo de paz. Marruecos nunca respetó los compromisos adquiridos con España. Veremos si, por fin, es capaz de renunciar al pastel saharaui.



miércoles, 13 de julio de 2011

Tontos motivados




Para los griegos, había dos tipos de tontos, el bueno y el malo. Al primero lo llamaban kalokagathos. Al segundo, morokagathos. Obviamente, no habría nada peor que un tonto malo, que un morokagathos. O tal vez, sí. Lo más terrible quizá sería el tonto malo y además motivado. Como nos recuerda el extraordinario Emilio Duró, un morokagathos pasado por las manos de un buen “coach” es un peligro inmenso para la Humanidad. Por eso, cuando se habla de la necesidad de motivación en las empresas o en cualquier grupo humano, hay que excluir primero a los imbéciles. Un necio malo, pero bien motivado es un peligro público. Es mejor que siga en la abulia, a ser posible